La mujer Tauro
Recuerdo una conversación que tuve una vez con una escritora
cuya madre había nacido en mayo. Mientras hablábamos de los
hábitos y del carácter de sus padres, la muchacha comentó que
<<Mamá era una mujer alta>>. <<Pues entonces tú debes haber
salido a tu padre>>, señalé, ya que la chica era de estatura
mediana. Mamá era mas baja que yo. Yo
hablaba del alma>>. La muchacha era Piscis, el signo que ve
más hacia dentro.
Tenía razón. Una mujer Tauro es una mujer alta. En muchos sentidos, la
mujer Tauro
es la sal de la tierra, una combinación de las más preciosas
cualidades que todos los hombres buscan, y que rara vez
encuentran. Por lo general, si nadie la
atormenta mas de lo que puede soportar un ser humano, o si el
destino no le da una mano realmente muy mal barajada, será
capaz de jugar con limpieza la partida de la vida, con
admirable serenidad. La muchacha Tauro aventaja en valor moral y
emocional a más de un recio varón, pero tiene suficiente
confianza en su sexo para dejar que el jefe seas tú, si eso te
gusta. Lo que busca es un
hombre de cuerpo entero, porque sabe que ella es una auténtica
mujer, y está orgullosa de serlo. Para ella, ser mujer no
significa necesariamente ser una coqueta incorregible, una
cabeza hueca o una gatita que se finge débil para salirse con
la suya.
Generalmente, la mujer Tauro encierra en sí el autodominio
suficiente para sujetar un tiro de caballos (lo que da justa
idea de la fuerza oculta de su voluntad), si decide
ejercitarlo. Con ascendente en Aries,
Leo o la Luna puede esperarse de ella alguna que otra crueldad
o frecuentes tormentas emocionales, y con fuertes influencias
de Piscis o de Géminis en su carta natal es posible que sea
mas inquieta e indecisa, pero la típica mujer Tauro practica
el dominio de sí en todos los ámbitos de la vida y casi
continuamente.
Los hombres aprecian siempre su generosa tendencia a tomar a
la gente como es, sin reticencias. Sus mejores
amigos pueden ser criaturas espeluznantes arrancadas
directamente del mundo de Toulouse-Lautrec, o pueden ser
cuadros de Norman Rockwell que han cobrado vida. Pero siempre
se tratará de seres reales, no maniquíes ni estatuas. Hay un pequeño
detalle, claro: ella espera
tercamente de la otra persona su misma fidelidad ciega y su
invariable lealtad. La mujer Tauro
normal acepta el masculino deporte de mirar a las muchachas. A
diferencia de las mujeres Leo o Aries, Tauro no se pondrá roja
de furia cada vez que tú admires abiertamente a una chica
bonita. Si sobrepasas los límites de su idea de lo que es
jugar limpio, puede llegar a ser temible, pero la línea está
trazada con cierta generosidad.
Está bien, puedes hacerle un guiño a esa cajera tan bonita,
pero no pongas demasiado a prueba la paciencia de tu chica
Tauro.
Tauro no es una mujer dominada por objetivos estrictamente
mentales, sin que eso quiera decir que no sea inteligente y
despierta. En cuanto a seso, está a la altura de los hombres y
de las mujeres más dotadas, pero no le preocupa demasiado
entender la teoría de la relatividad ni complacerse en
abstracciones. Una mentalidad práctica, el sentido común y la
capacidad de entender lo fundamental de cualquier tema son lo
esencial en ella. Pero la típica muchacha Tauro no es una
intelectual que se divierta leyendo a los filósofos, y las
ideologías intrincadas no son su fuerte. Tiene los pies bien plantados en
la tierra, y en sus
firmes talones no hay el menor indicio de que puedan asomar
alas. Es raro que las mujeres Tauro sean inquietas; no pierden
ni la cabeza ni el equilibrio.
Tauro se desentiende por completo de cosas que son
<<buenas para ella>>, que <<todo el mundo hace>> o que la
<<estimularán mentalmente>>.
Es raro encontrar a una mujer Tauro acomodando en un jarrón
unas cuantas flores artificiales. Para ella las flores deben
ser reales y tener su propia textura o fragancia. No es una
chica a quien le gustaría tener en su casa un zorrino, aunque
lo hubieran desodorizado. El problema
está en el olor de la fritura; la fragancia del pescado fresco
recién sacado del agua es otra cosa: es natural. Otra vez, Madre
Natura.
También los colores exaltan sus sentidos, cuanto más intensos
mejor. Recuerda que Tauro también
tiene el instinto de la armonía, y no querrás parecer un
jardín de infancia mixto.
En la comida exigirá el sabor justo, y generalmente será
generosa con los condimentos (a no ser que tenga ascendente en
Virgo o en Capricornio). No te olvides de llevarla a lugares
donde haya excelentes cocineros, porque una magra hamburguesa
y una inexpresiva sopa de guisantes la dejarán emocionalmente
fría. Si tienes suerte, será ella quien te invite a comer algo
preparado en casa, y lo más probable será que le hayas pedido
su mano antes del postre. Cuando una chica de este signo se
ata el delantal, no es para preparar tostadas con canela. La Tauro típica
puede conquistarte cocinando,
y su cocina es una verdadera trampa para cazar hombres.
La mayoría de las Tauro tienen notable talento
para la música y el arte o saben apreciarlos, en todo caso. Si la invitas
a
salir, los conciertos y las exposiciones son muy buena idea, y
para una luna de miel piensa en las cataratas del Niágara o en
el Gran Cañón del Colorado. (La montaña rusa les
llamará la atención a sus hermanas de Aries y de Géminis.)
Es rara la mujer Tauro que nunca haya estado en una granja
ni viajado por el país como autostopista, y a quien no le
guste montar a caballo e ir de pesca. Con toda su
sensualidad, la mujer Tauro tiene en el fondo de su corazón
una vena retozona.
Por último, está el sentido del tacto. Las mujeres Tauro
son de las que se quejan de que tu pullover <<raspa>>; su
tacto no resulta <<grato>>. Son poco menos que capaces de
decir el color de una tela, acariciándola con los ojos
cerrados.
Su naturaleza sensual tal vez no llegue al punto de usar
ropa interior de encajes y vestidos rebuscados (a no ser
que haya un ascendente en Leo o Piscis, o influencia
lunar). Si en su carta natal
es fuerte la influencia de Acuario, es posible que alguna
vez se chifle un poco por los trapos, pero incluso en esas
ocasiones lo que elija servirá a algún propósito
utilitario.
A medida que la conozcas mejor, te darás cuenta de que esta
muchacha puede ser una torre de fuerza. Rara vez se muestra
exigente, salvo en lo que se refiere a lealtad, y su
disposición es generalmente estable, terrenal y agradable.
A la gente le encantan sus modales fáciles y directos;
Tauro es tan calmante como un baño templado. Es frecuente que
el cuarto de baño de una mujer Tauro parezca el apartamento
privado de Cleopatra, y uno puede esperar ver aparecer un
esclavo con un abanico de hojas de palmera.
Tal vez tengas que aprender por dura experiencia que a una
mujer de este signo no le gusta que la contradigan,
especialmente en público; pero eso puedes evitárselo
teniendo presente las características de su signo solar.
Recuerda que le gusta hacer las cosas con lentitud. Si la
urges o la presionas se irritará, y no es prudente hacer
irritar a una mujer Tauro. Su tiempo puede ir desde lento a
deliberado y persistente; es raro que se muestre impulsiva,
pero si la pinchas puede llegar a ser violenta.
En las mujeres Tauro hay una vena de
inflexible terquedad que hace que les resulte difícil
aceptar los múltiples y confusos cambios de la
adolescencia. La madre Tauro se enoja cuando no se respeta
su disciplina.
El amor de este signo por la belleza y la armonía impide
que los nativos acepten con calma la falta de esmero y la
dejadez.
Hijos desordenados y casa desarreglada pueden hacer que la
madre Tauro lo vea todo rojo. Fuera de estas
peculiaridades, será probablemente buena madre y, con los
años, sus hijos encontrarán en ella más bien una amiga que
una imagen materna. La mayoría de los retoños de una mujer
de mayo la recuerdan como una madre cálida y maternal
durante sus años de infancia, y una compañera con gran
sentido del humor con el correr del tiempo. Pero la madre Tauro defenderá
leal
y valientemente a sus hijos de los peligros externos y les
enseñará a imitar su propia honradez y valentía.
Las mujeres Tauro jamás son remilgadas. Es raro verlas
llorar o quejarse. Son las mujeres que sin decir palabra se
ponen a trabajar hasta que el marido termine sus estudios
de medicina o toman un trabajo para hacer en casa si la
familia pasa temporalmente por una crisis financiera. Pese
a la lenta deliberación de sus movimientos y a su frecuente
necesidad de descanso, las mujeres Tauro no tienen nada de
holgazanas; trabajan con empeño. Son capaces de treparse a
una escalera para rascar o pintar las paredes con la fuerza
de un hombre, pero necesitan de una siesta por las tardes,
para recuperar fuerzas. Tauro marcha orgullosamente junto a
su hombre, y es raro que intente dejarlo atrás o cobijarse
en su sombra. Más de una mujer Tauro ayuda en sus estudios
a su marido, si él está siguiendo cursos especiales en su
carrera profesional, o le pasa a máquina la correspondencia
comercial que él trae de su despacho. Las Tauro jamás esperan que las
mantengan sin aportar algo, y se sienten muy mal con un
hombre que a su vez no aporte, aunque tratan de soportar la
situación del mejor modo posible. A las mujeres Tauro les
disgustan todas las formas de debilidad.
Su impasibilidad ante el dolor o el estrés emocional es
casi milagrosa, y en ocasiones supera incluso a la de la
mujer Escorpio. Recuerdo una escena que presencie una vez
en un hospital. Era un riesgo calculado. Lo último que le oyó decir
su familia mientras los enfermeros procuraban entrar la
camilla en el ascensor fue algo típico de Tauro. En vez de
dirigir a sus seres amados una patética mirada de
despedida, se apoyó en un codo para decir enérgicamente a
los enfermeros: <<Antes de volver a ponerme sobre este
armatoste, consigan un poco de aceite para engrasar las
condenadas ruedas>>. Una mujer Tauro jamás deja que los
sentimientos anulen su sentido práctico.
Quien se case con una mujer nacida en mayo no se casa con
un bebé llorón ni con una buscadora de oro. Tauro espera
que él se ocupe de ella y administre con sensatez la
economía de la familia. Prefiere ver que
construyes cuidadosamente, de cara al futuro. Para ella es
importante producir buena impresión, y son muchas las Tauro
que respaldan al marido en su búsqueda de seguridad,
invitando a cenar a gente influyente. Una esposa Tauro es
el espíritu de la hospitalidad.
Es de las que se quedan en vela noche tras noche, cuidando
a un niño enfermo, y ruegan por su salud con una fe sólida
como una roca, y de las que tiernamente pueden devolver la
esperanza a un hombre a quien el mundo ha golpeado,
infundiéndole confianza con su propia intrepidez. En
su corazón hay siempre lugar suficiente y amor bastante
para acoger en su hogar a amigos y extraños, y su casa será
un puerto para quien acaba de salir de una tormenta. Como
decía mi amiga, las Tauro son<<mujeres altas>>.